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SYLVESTER STALLONE EL INMORTAL



​​Para quienes no lo saben, en el libro original de Rambo, él muere al final. Incluso, muchos aseguran que Sylvester Stallone no ganó el Oscar en 2015, cuando lo nominaron por Creed, la versión de Rocky que salió ese año, porque el personaje principal no murió… Pero esa es su gran virtud: cuando creemos que el cine sepulta sus personajes, él los revive.

Eso mismo pasa con Rambo: The Last Blood, con un título que sugiere ser el último, aunque nadie apostaría por ello.

Detrás de sus 72 años, Sly está más vivo que nunca, y en un rendezvous especial en Cannes se sentó a contar los detalles más íntimos tras el éxito y el fracaso.

¿Qué sería de Sylvester Stallone sin Rocky?

Rocky es un fenómeno moderno. En papel, suena a fracaso garantizado; desde el hecho de tener un actor desconocido y un tema como el boxeo, que no era tan popular en el cine. Habían hecho 300 películas de boxeo y te aseguro que 299 no funcionaron... Y nuestra película la filmamos en 25 días; fue todo muy rápido. El presupuesto ni siquiera llegó al millón de dólares, pero la idea pasaba porque trata de un hombre que vive aislado hasta que conoce a una mujer y, en cierto sentido, vuelve a nacer. Rocky no es una película de boxeo; ese es solo su trabajo. Pudo haber sido panadero, pudo haberse dedicado a arreglar bicicletas, pero el boxeo es una metáfora porque la vida es una lucha. Además, fue en 1976, en el 200 aniversario de Estados Unidos, durante una época muy diferente. El cine era muy oscuro, muy político, como Taxi Driver, Network, All The President's Men... Y yo, que era muy inocente, terminé filmando Rocky como una película optimista, en una época donde la gente estaba preparada para un cambio.

¿Qué opinas del fenómeno que hace que los turistas en Filadelfia no se vayan sin subir la famosa escalera, para sacarse arriba una foto con la estatua de Rocky (que apareció en Rocky III)?

Es un fenómeno. Es algo muy psicológico y no me llevo el crédito. En el cine, la primera vez que Rocky sube las escaleras, fracasa porque está muy débil. Después logra llegar hasta arriba. Supongo que, si la gente llega hasta el mismo lugar, siente que logra algo importante. He visto mujeres embarazadas, gente empujada en silla de ruedas... Es algo increíble. Es el símbolo de llegar a una cima, mirar abajo y decir: “Lo logré”.


¿Pór qué decidiste dirigir la segunda versión de Rocky?

La verdad es que no lo quería hacer. Rocky había ganado “Mejor Película” y “Mejor Director”, pero, cuando escribí Rocky II, al director no le gustó nada. Me dijo: “Es horrible”. Y cuando alguien sugirió que yo fuera el director, dije: “Ok”. Ese fue el principio de todo. A la semana de empezar el rodaje de Rocky II, durante el almuerzo, me fui al estreno de Paradise Alley, pero, cuando fui al cine en Filadelfia, en la sala había cuatro personas. Cuatro. Fue una lección importante. Tuve que salir de ese desastre y dirigir la segunda parte de una película que había ganado el Oscar. Me hizo trabajar más duro, pero es la típica presión que viví muchas veces en mi vida.

¿Tu pelea de boxeo favorita de las producciones de Rocky?

Rocky IV. Quise que fuera superhumano. Y cuando vi a Doplh Lundgren, lo odié. Pero, cuando me pregunté por qué lo odiaba tanto, me di cuenta de que era perfecto para el rol del peor oponente. Y ensayamos durante meses. La pelea, la filmamos en dos días. Para darte una idea, la pelea de Creed nos tomó un mes. Esta tomó solo dos días por todo lo que habíamos ensayado, pero también terminé cuatro días en el hospital. Me pegó tan fuerte que casi me para el corazón. En el hospital pensaban que había estado en un choque de carros. Estuve en terapia intensiva cuatro días y medio... Los guantes que usamos ya ni se usan; son ilegales. A nivel crítica me mataron, pero financieramente resultó la más exitosa de todas.

En una entrevista dijiste que, entre 1985 y 1995, trabajaste casi en piloto automático cuando filmaste películas como Cobra, Tango & Cash, Cliffhanger y Demoliton Man...

Como actor, puse el control automático. No puedo culpar a nadie, pero eran los 80 y 90, donde se agendaban trabajos a veces con dos años de anticipación. Los contratos eran muy buenos y uno solo podía confiar en el representante. Te decían: “Es un buen trato con tal director y solo vas a trabajar entre marzo y julio”. Después de un tiempo terminas aceptando todo... Es la forma en que se hacían los negocios en aquella época. Los jefes eran las estrellas, mientras que hoy lo importante es la historia. Yo caí en la trampa, pero ese negocio ya no existe más.


¿Estás arrepentido?

Sí, bastante. No me puedo escapar, tengo que sentarme a verlas. No las puedo apagar. Mis hijas me preguntan: “¿Por qué hiciste esa mierda?” y yo les digo: “¿Cómo crees que pagué tus estudios? Cállate”.

¿Cómo decidiste volver a dirigir con Rocky Balboa?

Me había arriesgado demasiado con Rocky V. Habíamos traído al director original, pero la magia no apareció. No la encontramos, y supongo que también tengo la culpa. La pelea tuvo lugar afuera del ring. Me pareció que podía llegar a ser interesante, pero a la gente no le gustó. Rechazaron la película por completo y yo me deprimí mucho... Nadie me devolvía las llamadas y hasta la agencia que me representaba me despidió.


¿De verdad?

Sí… Estaba terminado y, si había una cosa que quería arreglar, era la historia de Rocky para renunciar después. Me quería retirar. Lo hablé, incluso, con mi esposa. Lo propuse al estudio y me dijo: “Nunca”. Me dijeron exactamente: “Estás terminado igual que tu personaje.” Y los entendí... Habían pasado 16 años, la prensa se reía de mí y yo los entendía, pero yo insistía en que el regreso no tenía nada que ver con el boxeo, que pasaba por un duelo.

Cuando te nominaron al Oscar por el regreso de Rocky en Creed, ¿pensaste en llamar a los que te dijeron que estabas terminado?

¿Sabes qué? Hoy, ellos son los que están sin trabajo (risas).

¿Te das cuenta de que Creed abrió las puertas de Rocky a toda una generación que no lo conocía?

Sí… y pensaba que no iba a funcionar. Ni siquiera quería hacerla. Me tomó un año y medio decidirme… Querían ver morir a Rocky y yo quise curarlo, pero hasta ahí llegué con esa historia.

¿No hay más Creed o Rocky?

Déjame decirte algo sobre la última vez de algo. Yo pensé que Rocky III iba a ser la última, así que no sé nada. Si funciona, voy a seguir haciéndola porque es algo que yo disfruto mucho. No sé si voy a hacerla, pero tengo una gran idea con Rocky, haciéndose amigo de alguien que está ilegalmente en el país. Es algo totalmente diferente. Imaginate que lo arrojan literalmente afuera del país y aparece en otro mundo. Puede funcionar. No lo voy a hacer, pero funcionaría.


¿Qué podemos saber de Rambo: The Last Blood?

Al final de la última película, él vuelve a su casa. Él volvía a casa y se ve el buzón que dice su nombre: R. Rambo. Ahora lo retomamos durante una tormenta horrible en la que trata de rescatar gente… La tormenta empeora y empiezan a sacar a todos de la montaña y ves que alguien se va con un caballo. Es Rambo. Va como voluntario a tratar de salvar a la gente, porque sigue con el sentido de culpa de no haber podido salvar a sus compañeros de Vietnam. Y tampoco tiene éxito esta vez, así que no la pasa tan bien. Y vuelve a su casa en un hermoso rancho donde vive bajo tierra. Él mismo cavó millas de túneles, y así es como vive su dilema, literalmente bajo tierra. El resto, hay que verlo en cine.

#CINE

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