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CÓRCEGA DESDE EL MAR


Por Enrique Sancho

Córcega es uno de los destinos mediterráneos más bellos y menos conocidos. Saint-Exupéry dijo: “El sol le hizo tanto el amor al mar que acabaron engendrando Córcega“, pero este no ha sido el único piropo que ha recibido la isla que vio nacer a Napoleón.


Los griegos la llamaron “La Sublime” (Kallisté) y los franceses, “Isla de Belleza” (Ile de Beauté) y “La Perla de Francia”. No son exageraciones, ya que se trata de un mosaico de paisajes naturales infinitos, diferentes los unos de los otros en la más pequeña de las grandes islas del Mediterráneo occidental.


Tal vez, parte del desconocimiento que se tiene de Córcega se deba a las pocas comunicaciones que ha tenido con el continente europeo pese a su relativa proximidad a las costas de Francia, Italia y España. Sin embargo, CroisiEurope, principal empresa de cruceros fluviales del mundo, lanza una propuesta que permitirá conocer lo mejor de la isla desde el mar a bordo de La Belle des Océans, que se estrena con este crucero marítimo.

Para esta travesía por el mar, con salida y regreso en Niza, la compañía ha diseñado un nuevo barco, distinto a los que navegan por ríos y canales, aunque manteniendo su identidad de lujo, atención, magnífica gastronomía y libre elección de bebidas a bordo.

La Belle des Océans es el segundo barco marítimo de la flota CroisiEurope. Con amplias cabinas con vista al exterior, ofrece, entre otros, restaurante, salones, bares, piscina y restaurante asador.


El barco tiene siete puentes y 64 cabinas y suites, perfectamente equipadas para 128 pasajeros, algunos menos que en los barcos fluviales, lo que da idea del mayor tamaño en los camarotes y más espacios comunes.

Una de las características de CroisiEurope en sus cruceros es la exquisita gastronomía contemporánea e internacional elaborada por chefs franceses y la posibilidad de disfrutar de vinos y bebidas en las comidas, cenas y en todo momento en el bar durante la duración del viaje.


Debido a la crisis del Covid-19, los cruceros fueron suspendidos y las travesías que tenía previsto hacer La Belle des Océans, aplazadas. Ahora se retoma esta en torno a Córcega a partir de mediados de agosto y hasta mediados de octubre, cuando el barco comenzará una serie de cruceros marítimos en Canarias. Posteriormente, se harán los recorridos inicialmente previstos en las islas del Caribe, las Azores y, de nuevo, cruceros fluviales en el río San Lorenzo de Canadá.


Seguridad y confianza

CroisiEurope ha tomado decisiones y medidas sin precedentes siguiendo y aplicando la evolución de las directivas gubernamentales y de salud.

Para respaldar este plan, la empresa ha implementado acciones, como el suministro de productos de higiene para pasajeros y personal; asegurar el cumplimiento de los procedimientos para la limpieza de superficies de trabajo y equipos; garantizar las distancias de seguridad aplicables en la embarcación por parte de los pasajeros y la tripulación; medición de temperatura de cada cliente al abordar el barco, y servicio doble (desayuno, almuerzo y cena) para permitir distancia entre los clientes en el restaurante.

Para dar tranquilidad a los viajeros, y de modo excepcional, para todas las reservas nuevas y salidas hasta el 30 de noviembre de este año, CroisiEurope está lanzando una oferta original: no se debe pagar el depósito por la reserva y el pago del viaje se realizará 15 días antes de la salida, pudiendo cancelarse hasta 16 días antes.

Bordeando la costa corsa

Córcega es un mundo aparte lleno de misterio, codiciada y conquistada a menudo a lo largo de su historia.


Corsica.

Mediterránea y francesa, pero corsa ante todo, ha forjado a lo largo de los siglos una cultura original, rica y profunda. Tierra genovesa y más tarde francesa, Córcega reivindica sus tradiciones vivas y sus costumbres, que se muestran en las voces, la música y la artesanía. El Museo Nacional de la Casa Bonaparte y el Museu di a Corsica narran su historia.

Además, esta isla disfruta de un entorno excepcional. Una península repleta de monte bajo, volcada en el golfo de Génova, con una costa occidental de rocas esculpidas y ciudades luminosas adosadas a los acantilados calcáreos, playas, picos de granito, pueblos de montaña sobre ciudades balneario...

Aunque es la más montañosa de las islas mediterráneas, puede decirse que Córcega es una montaña en el mar, con cumbres que superan los 6,500 pies de altura –el punto más alto está a 8,891 pies–, y posee un patrimonio natural único. De hecho, muchas de sus riquezas naturales han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Corcega, Francia.

La riqueza natural de Córcega no se reduce a sus montañas. También están los bosques de pinos que rodean lagos de altitud, los pastos alpinos, el monte bajo inexplorado, los viñedos, los 25 ríos que la recorren y su litoral variado, con 200 playas.

La costa oeste es la más salvaje, con profundos acantilados y cañones de granito; y el litoral este está recorrido por la larga planicie de Aléria. Es una riqueza natural, por lo que dos tercios de la superficie de la isla son Parque Natural Regional, con cinco reservas Nnaturales y un Parque Marino Internacional.

Recorrido apasionante

Con salida y regreso en Niza, el crucero de ocho días de CroisiEurope comienza en Niza, un pequeño paraíso que no deja de seducir.

Niza.

A la sombra de la colina del castillo, hay que descubrir sus coloridos callejones, iglesias barrocas y suntuosos palacios. Naturalmente, hay que pasear por Cours Saleya, el paseo marítimo de su casco antiguo, donde se monta un mercado de flores, ahora bordeado de tiendas y restaurantes. Y, por supuesto, el elegante Paseo de los Ingleses.

La primera visita en Córcega es Ajaccio, lugar de nacimiento de Napoleón Bonaparte. Hay que visitar sus monumentos, como el palacio de justicia, la corte de Napoleón, la plaza donde se encuentra un monumento ecuestre de bronce que representa a Napoleón y sus cuatro hermanos, así como la de Austerlitz, donde, según la leyenda, fue fascinado durante su infancia por personajes históricos y soñaba con conquistas y gloria.

Islas Sanguinaires.

A continuación se emprende el misterioso camino de las islas Sanguinaires, un archipiélago que ofrece un espectáculo natural a todos los visitantes.

Calvi.

Otros puntos clave por Córcega son Calvi y su magnífica bahía, aunque la mejor vista se obtiene desde su ciudadela, de pie sobre un promontorio rocoso y rodeada de murallas reforzadas por bastiones.

También hay que visitar la catedral de San Juan Bautista, con su Cristo Negro de los Milagros. Antes de unirse al barco, debes ver la Torre de la Sal y hacer una excursión para descubrir los antiguos pueblos de Balagne, apodado "El Jardín de Córcega", gracias a sus colinas fértiles. Esta región reúne 30 aldeas que se presentan en picos rocosos o escondidas en el corazón de los valles estrechos.

Bonifacio es un museo al aire libre. La ciudad de los acantilados revela sus callejones y senderos, su fortaleza milenaria y sus casas encaramadas a casi 200 pies sobre el mar.

Los más valientes pueden animarse a subir la Escalera del Rey, de 187 escalones, y con espectaculares vistas. Luego se puede hacer una excursión en barco local al archipiélago de Lavezzi, con sus islotes y arrecifes de granito, así como las cuevas marinas, mientras se observan desde el mar los acantilados de Bonifacio.

Durante la navegación desde el crucero a Porto Vecchio, se contemplan las reservas naturales de las islas Cerbicale y las bocas de Bonifacio, y, a lo lejos, las islas Cavallo y Lavezzi.

Por la noche, se visita una posada tradicional en el corazón de la Córcega salvaje. En la sala calentada por la gran chimenea o afuera, los propietarios comparten con los viajeros su historia y pasión, mientras disfrutan de una cena según las estaciones y los productos de la granja.

La siguiente escala es Porto Vecchio, la antigua ciudad de la sal que se forma en dos mitades; arriba la ciudad alta, con sus pintorescos callejones y los restos de la ciudadela. Abajo, el puerto con la arquitectura más moderna.

Porto Vecchio ha conservado cierto encanto con sus callejuelas y casas típicas, apenas más altas que las paredes y la ciudadela. Por la tarde, navegación a Bastia.

Cap Corse

Al día siguiente se puede hacer una excursión a Cap Corse, con almuerzo incluido. Es el territorio más al norte de Córcega, una larga cadena montañosa que se sumerge en el mar, un patrimonio natural preservado que revela sus bosques, montañas y pequeños pueblos encaramados en la ladera de la montaña, y también sus magníficas pequeñas calas.

Corse.

El camino a lo largo de la costa ofrece una sucesión de hermosos paisajes: acantilados, especialmente en la costa oeste, costas recortadas donde se encuentran las torres de la época genovesa.

Llega el momento de regresar tras siete días maravillosos, navegando y cruzando el Mediterráneo hasta Niza.


Mientras La Belle des Oceans ve cómo los relieves de la Isla de la Belleza se desvanecen a su paso, nada como subir a la terraza para tomar un aperitivo y matar tiempo antes de la cena de gala. Para algunos puede ser una despedida; para otros, el inicio de un idilio con Córcega.

Si prefieres viajar en otoño, nada como disfrutar del clima de las Islas Canarias. La Belle des Océans visitará durante esa época Lanzarote, Gran Canaria, El Hierro, La Palma, La Gomera y Tenerife.

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